
Lo primero que debemos saber es que el contrato de factoring es un contrato o acuerdo por el cual una empresa facturadora cede sus facturas a una entidad financiera (factor) a cambio de liquidez inmediata, a menudo con un descuento. La entidad financiera, a su vez, se encarga de la gestión del cobro de esas facturas y puede asumir el riesgo de impago, dependiendo de si el contrato es con o sin recurso. En un movimiento estratégico para fortalecer su liquidez y optimizar la gestión de cartera, una empresa anunció la celebración de un contrato de factoring con una firma financiera, la cual realizará el cumplimiento del acuerdo, dando así la posibilidad de establecer la relación comercial y permitiendo que la empresa que entrega las facturas continúe con su actividad comercial.
El acuerdo permitirá a la empresa que necesita liquidez obtener de manera anticipada el valor de sus facturas por cobrar, mediante la cesión de estos derechos económicos a la entidad que decide realizar la compra de la facturación, la cual asumirá desde ahora la gestión y el riesgo del cobro. A cambio, la compañía recibirá un porcentaje del total de las cuentas por cobrar de forma inmediata, mejorando significativamente su flujo de caja.
La mayoría de las empresas que realizan factoring señalaron que este tipo de negociación se convierte en una herramienta clave para enfrentar los retos actuales del mercado, indicando que se necesitaba un mecanismo rápido y seguro para obtener liquidez sin acudir al endeudamiento tradicional. Este contrato les permite a las empresas seguir creciendo y mantener sus operaciones sin interrupciones, además de dedicarse a otras actividades sin tener que gestionar el cobro de cartera ni incurrir en costos adicionales con casas de cobranza.
Por otra parte, las entidades financieras destacan que el factoring continúa posicionándose como una alternativa eficiente para pequeñas, medianas y grandes empresas. El objetivo es ofrecer soluciones de financiamiento ágiles que impulsen la competitividad empresarial. Este acuerdo refleja la confianza y estabilidad del sector.
El uso del factoring en Colombia ha mostrado un crecimiento constante en los últimos años, impulsado por su flexibilidad, rapidez y bajo nivel de riesgo, consolidándose como una opción atractiva para las empresas que buscan estabilidad financiera y expansión, evitando así recurrir a préstamos tradicionales y mantener facturas sin cobrar que entorpezcan la actividad de la compañía y generen sobreendeudamientos innecesarios.





